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BIENVENIDO@ A HONAN Este Internado situado en Tokyo. Está a las afueras del lugar, pero muy cerca de una ciudad con bastantes sitios importantes para visitar y experiencias que vivir. A este instituto la mayoría son familias de clases medias-alta (con algunas excepciones gracias a las becas) para que sus hijos crezcan con una educación bien formada, sobre todo dirigida a accesos a la universidad de Tokyo (la Tôdai). Algunos alumnos acuden obligados por sus padres, ya que su pasado no es demasiado ejemplar, sea por su comportamiento o por sus notas y otros por decisión propia que incluso pueden llegar a trabajar en sitios no recomendados para pagarse la estancia aquí.
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Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

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Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Mushu el Dom Abr 07, 2013 9:34 am

La biblioteca, un lugar conocido por su vasto conocimiento y un lugar de sumo silencio. Solo unas voces susurrantes se oían en el espacioso lugar. Si, es muy aburrido.¿Que voy a hacer yo ahí?, es una pregunta curiosa y si respondiera diría que no tengo la menor de las ideas. Ya se yo los conocimientos de este mundo, sin embargo una buena lectura no me viene mal. Tantos, tantos libros que a uno que no frecuenta este sitio le dolerían los ojos de ver la cantidad en una sola estantería. Idiotas, no se imaginan cuantos libros existen en este mundo. La base del buen saber y un poder que te dará la certeza de tener el absoluto control de la ignorancia del otro. Pero que van a saber esos ignorantes, muchos años habían pasado dejándose dominar por los débiles. Mejor no malgastaría mis pensamientos en algo que no vale la pena pensar. Mi repudio a los humanos era tan grande que no se lo podían imaginar. ¡Ah, no solo a los humanos. También a cualquier ser!. ¿Por qué dirás tu?, eso no lo responderé. No mereces saberlo, eres tan ignorante como los demás y mírate, leyendo para parecer interesante y seguramente eres divorciada. #Disculpe, ¿sería tan amable de parecer tan inútil y decirme en donde esta la sección de fantasía?# pregunté aparentando ser “cortés”.

Una cosa era verdad, demasiado cortés podía ser y no lo sería con las miserables hormigas que se tropiezan en mi camino. Puedes llamarme idiota, malvado, lagarto no obstante no habrás visto con tus ojos lo que yo pude ver. Volviendo a la vieja decrepita de la biblioteca me miró por debajo de sus gafas de una manera muy seria y amarga - Entre los estantes B-1 y 2. – contesto tajante.

#Vaya, a la vieja amargada le agrade poco. Que más da, lo único que sabe hacer es que lee y anda a saber si realmente lee. ¿Y si es analfabeta?, ay pobre de ella porque le tengo tanta lástima.Que se pudra#

Pensaba muy sarcástico. Era capaz de decirle eso, simplemente lo guardaba porque no quería que me echarán de la biblioteca. Un lugar en donde podía seguir informándome, y era crucial para averiguar algo para Fran. De paso podría conseguirle novio a esa ingenua niña, la única chica a la que le tenía verdadero aprecio. Un ser tan inocente y que conoce tan poco de este mundo, pero es tan idiota y tan manipulable que eso lo hace divertido.

#Estante B…B…# susurraba casi para mi mismo pero de forma escuchable al oído del que este cerca de mí. Cuando me di cuenta había dado una vuelta en el mismo lugar, me revolví el cabello pensando que nunca fui bueno con la orientación a menos que tenga el conocimiento del aroma en especifico. Mi vista fogosa recorrió cada rincón de la biblioteca, de solo ver madera me provocaba querer comer. Hojas y hojas de libros donde algunos deben ser pocos interesantes o muy extravagantes. #A la mierda con todo.# solo pude decir con la poca paciencia que ya me quedaba.

Jamás había sido paciente, frecuentemente reaccionaba con la ira al punto de quemar cosas. Con el paso del tiempo eso había cambiado, intentaba respirar e inhalar para calmarme. No aseguraba del todo que esto haya desaparecido. Me senté cruzando mis piernas en el medio del corredor que había entre ambos estantes. No me iba mover aunque me lo pidieran amablemente, y si querían que lo hiciera deberían de ayudarme a encontrar ese estante. Un chico es el que me vio, nos miramos por segundos y por fin solté #¿Qué?, ¿te parece raro que un joven este sentado en el piso de una biblioteca?.# él asintió con su cabeza de forma temerosa en cuanto le hable de manera rabiosa #¿Ah si?, quizás tu cerebro este mal…ve a un doctor y dile que lo arreglen. Espera, espera…la idiotez no tiene reparación. Mal yo. # moví mi mano en signo de que se vaya, y seguí sin moverme del pasillo.
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Kashia el Dom Abr 07, 2013 10:37 am

Ojalá alguien la recordara que hacía aun en el instituto. Estaba harta, furiosa, necesitaba salir de aqui, pero al parecer la directora no pensaba lo mismo. La había pedido expresamente que terminara el curso y que después se fuera si era lo que realmente quería.
Tambien la habia pedido muchas mas cosas, como que dejara de pasearse por los pasillos del sexo opuesto, que tratara de ajustarse mas al horario, que no traumatizara los jovenes o novatos alumnos. En el fondo eso era lo mas divertido, que llegara un humano y sin saber donde se habia metido, darle un pequeño espectaculo de las cosas que sucedian por estos parajes.

A lo que ibamos. Tenia que terminar el curso, la directora estaba harta de ella y en vez de calificarla la pondrian que habia estado ausente por enfermedad y sin calificaciones, en el fondo era un poco verdad, un par de meses habia estado ingresada.
Para poder optar a esa calificacion debia hacer un ultimo trabajo. Tenia que informarse sobre los dragones. Una raza en la que nunca habia estado realmente interesada, ademas jamas habia tenido el placer de coincidir con uno. Decidio una tarde lluviosa irse a la biblioteca, un lugar en el que sollo habia estado una vez.

Cruzo el umbral de la puerta, vestida con el uniforme compuesto por la blusa blanca y la falda corta y los zapatos. El pelo desenredado y suelto cayendo por ambos hombros, poco maquillada ya que iba a la biblioteca y no era un acontecimiento demasiado especial al que hubiera que optar a una preparacion superior, era como ir a comer algo al comedor del instituto, te podrias encontrar con conocidos, pero vayas como vayas, alguien irá peor.

¿Dragones? pregunto a la bibliotecaria con gesto indiferente. Ella se hizo la asustada mirando hacia los lados. ¿Dónde? pregunto mirando a Kash fijamente para acto seguido echarse a reir. Mal chiste, búscate otro. dijo algo sarcástica y se fue hacia los amplios pasillos, no iba a perder el tiempo discutiendo con una señora que seguramente ni se molestaria en indicarle correctamente el pasillo que deberia visitar.
La bibliotecaria, desconfiada la fue persiguiendo tratando de parecer una sombra, Kash suspiró profundamente, que paciencia tendria que tener durante un par de horas.

Caminando por uno de los pasillos algo alejados de la entrada, sintio un aroma diferente, nada que hubiera llegado hasta sus fosas nasales desde ahora. Vio como apartaba a un estupido chico con unas simples palabras hirientes.
Se acerco por detras, ojeando los libros sin saber muy bien en que seccion deberia de estar buscando. Llego hasta donde el chico interrumpia el paso. A mi no me vas a echar tan facil como a ese crio... susurro desde su espalda. Apartate.
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Mushu el Lun Abr 08, 2013 10:33 am

De pronto mi olfato olía a otro ser, uno conocido muy bien por mi querida nariz de dragón. Era cierto que le tenía repudio a cualquier ser, pero divertido es pensar que los vampiros eran como mosquitos molestos que podían ser matados con levantar una o dos manos. Aún tenía la lengua ácida desde que el otro joven se había ido, los pasos que aquel brindaban se iban perdiendo en los extensos pasillos.
Miré como lo miré, la lluvia era más sonora pero mis oídos no evitaban distinguir cada cosa que pasaba por mí alrededor. Los libros seguían en su lugar, tampoco pensaban moverse de lo que representaría los estantes su prisión. Ellos eran objetos inmóviles, pero si realmente cobrarán vida tomarían vuelo a un lugar donde realmente se necesite que los lean. Silencio…un mar de silencio que no duraría por mucho tiempo. Son las voces murmurantes los que la rompen. ¿Cuánto duraría esta aura de paz en mi persona?. Estaría esperando cuando llegue el momento en que alguien la perturbe, que alguien se atreva a hacerme sangrar los oídos y luego hacerle arrepentir de ello. Oh, que magnifico será ese momento. Le haría arder en llamas si es necesario, y quemar este sitio como si fuera la mismísima Troya.

Mi semblante parecía estar calmo, por otro lado por dentro tenía la llama encendida. Listo para cualquier situación. Ésta debía siempre estar encendida, era el promotor que me movía y la sangre podría hervir por mis venas de dragón ya que no podía dejar que mi cuerpo se enfríe y auto calentarme sería malgastar energías. Por lo tanto, subir la temperatura con discusiones y un poco de hirientes palabras era lo mejor que hacía y de paso molestaba como todo un bravucón.
Entrecerré por un leve segundo mis ojos y los volví a abrir. Así como una conversación a pocos metros, escuche la voz de una hembra que provenía desde mi espalda. Un punto fácil para matar a alguien si se le agarra desprevenido, en cambio, sus pasos desde antes había escuchado. De mi solo provocó una risa sarcástica como si me hubiera contado un chiste de humor negro. Sus palabras no me molestaron en absoluto, nunca logran enfadarme, yo los enfado a ellos. Cuantos más iracundos están, más incentivado estoy a provocar.

Apenas giré mi cabeza hacia ella. Sonreí ladinamente de lado a lado con la intención de acotar un comentario hiriente de los míos en cambio, otra cosa se me ocurrió. # Oh, perdona gentil dama. Mis piernas perezosas querían descansar porque me dio un calambre, si usted fuera tan amable de decirme en donde esta la estantería B, con mucho gusto me apartaré de su camino. # hablaba de una forma “amable y gentil”, no quería reír o sería muy obvio que estaba jugando con ella. Me levanté del suelo sin quitar de mi rostro esa sonrisa ladina. Entonces lo hice, fingí un dolor en mi pierna # Ay, creo que aún no se pasa…# me moví a su lado de forma coja. # Mushu, es mi nombre. ¿Con quien tengo el gusto de conocer? # es cierto que no me interesaba su nombre, ni su existencia pero si realmente quería encontrar esa sección debía hacer que la trataba con educación.Al final de esto la trataría como debería de tratar a una mujer inútil.
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Kashia el Mar Abr 09, 2013 2:05 am

El muchacho se giró lentamente hasta ella, para dirigirla una sonrisa ladina, perspicaz y astuta. Simplemente esa sonrisa ya era un motivo para desconfiar de él, más que nada, porque ella misma ponía ese tipo de sonrisas bastantes veces y no se fiaba de ella misma. Ella también sonrió, tal vez algo más sincera ya que le había provocado risa la excusa que la había dado.

Se dirigió a ella con un tono muy gentil, tratándola como si se tratara de una señorita, y eso, no la gustaba. Lo odiaba, así que la sonrisa anterior se borró rápidamente de su rostro. –Ya… un calambre. –dijo con actitud defensiva y bastante desconfiada, no tenía problema alguno en mostrar que así se sentía, era un libro abierto.

Preguntaba sobre la estantería B, ¿ella qué sabía? ¿tenía realmente pinta de pisar las bibliotecas a menudo? Seguramente no. Pero se lo pensó durante unos segundos, algo había oído de la estantería B. Estaba al final de la biblioteca, último pasillo, niveles superiores, al que había que subir con las escaleras arriesgando el poder caerte y hacerte bastante daño.
Al parecer hace un par de meses un alumno trató de subir, y casi llegando a coger el libro, se cayó desde el cuarto nivel de estanterías provocándose una rotura en la cadera, humano tenía que ser. –También voy a ese estante, último pasillo. –en realidad no sabía dónde iba, pero sería interesante. No estaba muy segura de a que género literario correspondían los dragones,

Él se puso en pie tranquilamente, con rostro relajado. Uhm, era pelirrojo, que bonito. Al parecer le volvió a dar el dichoso calambre del que le había hablado anteriormente. –Vaya pobrecito… -dijo fingiendo un tono de voz apenado.
Una persona normal le habría dejado apoyarse en su hombro hasta que le molestara menos. A ella ni se la pasó por la cabeza hasta que le vio caminar hacia ella mientras cojeaba. Dejó escapar un suspiro rápido y cansado. –Anda, apóyate. –dijo colocándose a su lado para que se apoyara en ella y no con la pierna en el suelo.

¿Por qué le tenía que decir su nombre si no se fiaba de él? Ah, espera no tenía que hacerlo. Simplemente asintió, Mushu. Estar tan cerca de él la provocaba un calor horrible, su cuerpo desprendía temperatura caliente y el de ella más bien lo contrario, un frío gélido.
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Mushu el Dom Abr 14, 2013 3:47 am

Me críe en un entorno con un pensamiento machista, si, admito ser un machista pero eso se debe a mi entorno. No se debe mandar a una mujer a hacer el trabajo de un hombre. Hembras que eran débiles ante el poder masculino. Como diría Russeau, las mujeres tienen más conectividad con la naturaleza y están para permanecer en las casas porque nacieron para ser madres. Incluso la misma naturaleza es machista. ¿Quién cuida a la manada? simple, el macho alfa. Sin embargo era mirar a esa hembra y notar que bajo esa mirada se escondía algo más, a parte de su mal carácter. Cabellos morados, ojos color vino tinto y rostro pálido, su figura me recordaba muchas veces a las geishas solo que estas traían pintura facial blanca en el rostro y no eran verdaderamente una piel blanquecina, a no ser por algunas excepciones. Recuerdo como si fuera ayer que unos pedazos de carnes danzarines bailaban frente a mí y al emperador para entretenernos. Recordar esos momentos en el palacio imperial me traía buenos recuerdos, y lamentablemente eran los únicos que valen la pena.

Tenía mil y un apodos para este momento único. Su rostro obviamente no se creía ni un pelo, pero como parte de ella había verdad…me saldría natural y sería imposible no creérselo. Puedo a llegar a caminar con vagues al punto de traspasar las paredes para no usar puertas. Técnicamente con traspasar me refiero a romper paredes. A ver cuanto me duraba la “amabilidad”, si realmente era digna de merecerlo quizás la trate así por otro rato, pero no aseguro que la siga tratando como tal, aún si ésta me cayera bien.
Su desconfianza se olía en el aire, no, lo que se olía en el aire era su olor a mosquito muerto entremezclado con las carnes débiles humanas. Un aroma que entraba por mi nariz como si fuera un delicioso plato de pollo al spiedo. Dirigí mi mirada a ella esta vez sin expresión, según oí de su boca se dirigía al mismo estante. Puse una intensa mirada, capaz de matarte con ella, unos ojos dignos de un depredador. Mi intención no es asustarla con esa mirada, simplemente que siempre la tenía en mi rostro. Observar, esa era mi propósito. # Bien. # Solo pude soltar en tono seco. Intentaría hablar lo menos posible, no lo creía necesario y evitaría preguntas inútiles pero lo más importante, forjar una relación con esa muchacha.

“Vaya probrecito” esas palabras llegó directamente a mi cabeza, odiaba que me tengan lástima, pero lo que más odiaba era que la fingieran. # Respira, respira…ya podré reventarle los sesos y bailar encima de ellos cuando esto acabe #. Iba vestido con la ropa normal de estudiante, una camisa blanca con el primer botón desabrochado. En cambio, llevaba conmigo una corbata roja sin dejar de inspirar un aire rebelde porque el no tenerla implica regaños por parte de la dirección, solo son estúpidos que te obligan a que sigas sus reglas. Como calzado llevaba botas a la altura de la pantorrilla un recuerdo que me lleve de los cuarteles, eran de cuero de color negro y un pantalón de vestir sencillo. Me apoyé en su hombro dejando caer algo de mi peso, seguramente pesaría ya que la diferencia se notaba. Ahora notaba más de cerca su fragancia de mosquito, su olor me asqueaba pero a la vez me provocaba morderle.

No llego a darme su presentación, me daba lo mismo ya que me daría camino para apodarle como a mi se me encante en gana. El tacto de su piel estaba helado, contrastaba con la mía y como sadomasoquista sabía que el frío era mi punto débil. Deje que mi pierna cojeara apenas ejerciendo fuerza sobre la sin nombre. No sabía a donde me llevaba pero sabía que teníamos enfrente una escalera con 13 escalones exactos, mi conteo fue preciso y exacto al prestar con suma atención a lo que tenía por delante. En todo el trayecto no dirigí la palabra, no quería gastar lengua a menos que ella me obligará a hacerlo.

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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Kashia el Dom Abr 14, 2013 7:09 am

Ir a la defensiva era una de sus especialidades, bueno, no exactamente, pero siempre que conocía a alguien tendía a desconfiar, y era algo que no cambiaba.
Su cualidad olfativa no estaba tan desarrollada como la de un vampiro puro, por eso el olor del muchacho se entremezclaba con todos los olores de razas que había pasado por la biblioteca recientemente, y estaba hecha un lío. Pero obviamente tendría que tener algo que ver con el fuego, ardor, algo caliente, era lo que desprendía su cuerpo, y eso, pues no la gustaba especialmente.

La acababa de dirigir una mirada, no precisamente amable, una mirada que lo que la daba a entender era un ‘tu presencia aquí me molesta, y quiero matarte’, sí. Una mirada seca y fría, no como su cuerpo.
Masculló un ‘bien’ a lo de que iban hacia el mismo instante y se apoyó en ella, no haciendo mucha fuerza, mejor. –Seguro que te encanta la idea. –murmuró en un tono de voz parecido, algo más sarcástico. Sabía que seguramente su olor le repuganaba, nada, a ella le daba lo mismo, que pensase lo que quisiera, seguramente ya se habría dado cuenta de que era un híbrido, mitad humano, mitad vampira, y eso era un punto constante de burla aunque ya estaba cada vez más convencida de que la afectaba menos.

Observó un poco por encima su aspecto, no estaba perfectamente cuidado, llevaba la camisa uniformada y ropa sencilla, la corbata mal abrochada, incompetentes, es más, parecía que salía de una noche loca, con los cabellos alborotados y con algunas arrugas en la vestimenta. En cambio ella, iba mucho más cuidada, sin arrugas en los ropajes, la falda perfectamente puesta al igual que la camisa y el pelo liso y brillante.

Ejercía algo de fuerza sobre su hombro apoyando el peso, bueno, había cargado con cosas más grandes. Aunque la palidez y delgadez parecía hacer ver que se derrumbaría, pero bueno, ya había vuelto a empezar a comer y estaba un poquito orgullosa de ello, ya que había momento en los que no se había sentido con fuerza de nada. Recordaba levantarse y tratar de salir ha hacer algo de ejercicio físico, y desmayarse sin poder evitarlo, aparte de lo que sufría al no poder ir pegando mordiscos a los cuellos de la gente.

Levantó la vista ante los escalones que deberían subir para llegar al segundo nivel, madre mía, eran muchos y bastante empinados. Se paró antes de llegar al primer escalón. –No te voy a coger en brazos. –advirtió, aunque tampoco pensaba que el se dejara coger en brazos, demasiado machito se quería hacer ver, lo dijo girándose un poco para mirarle a la cara y a esos ojos rojos como la misma sangre, sangre, ¿a qué sabería la de este individuo del que tenía el cuello a apenas unos pocos treinta centímetros. Si tanto le dolía el calambre no podría subir, y si en realidad lo había estado fingiendo, pues lo haría sin problemas. No le había dado conversación durante el corto trayecto, no lo veía necesario. Parecía que a cada palabra que ella decía el la respondía con un gesto de querer aniquilarla allí mismo, pero de no hacerlo porque en la biblioteca no se podía hacer ruido, y ella gritaría, así que matarla allí mismo no era la mejor opción que tenía Mushu para deshacerse de ella, o eso pensaba.
Estaba tranquila, sin presiones, aunque no la inspirara confianza, tampoco la daba miedo, era algo extraño.
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Mushu el Vie Abr 26, 2013 1:06 pm

Una de mis manos tenía un guante que dejaba escapar mis dedos, era de ese estilo de guantes que tenia abertura y solo abrigaba la palma de la mano. En tanto en la mano izquierda solo tenía una pulsera en la muñeca de color negro. Mis mangas como siempre, se encontraban remangadas a la altura donde termina el antebrazo. Dejando que se enfriarán y no se calienten con el roce de la camisa. Sería capaz de quitármela para quedar como un completo exhibicionista y a la vez ser una contradicción, porque no debería dejar que me enfriara pero tengo calor. Aunque gracias a esto no me ponía de tan mal humor, no podría dejar que la ira se me vaya a la cabeza como normalmente hago es más, si a esta ingrata le dijera que tratar mal a la gente con un humor de perros era mi humor tranquilo…mejor que ni se entere mi verdadera personalidad iracunda.

Por mucho dirían muchos que soy un total bribón, a decir verdad, que vayan a tomar por culo. Yo puedo ser educado y cortés cuando se me apetezca. Mientras miraba a la vampirito dejando que me apoyará en ella. No evite soltar una risita tenue sin hacer escándalo, pensando que mujeres de verdad ya no quedan y mucho menos iba a considerar mujer la hembra susceptible que me estaba agarrando, y si supieras que lo mío es pura actuación seguramente ni lo dirías ingrata solo seguirás admirando cuan lejos podré llegar, tal cual obra de teatro. Un frío y un estreñimiento logre percibir por el contacto cercano, ya con esto diría que la cosa podría ir de mal en peor. Odiaba el frío pero a la vez era relajante.

Gustosamente apoyaba mi brazo por su hombro, reconocía que subir escaleras era la parte más difícil de todo este acto. ¡Tranquilos espectadores!, Mushu ya les dará una maravillosa actuación de su parte…digna de admirar con sus sucios ojos que han visto de todo y poco, muy poco. Realicé una mueca entreabriendo mi boca, con los ojos ligeramente abiertos en señal de sorpresa. Todavía no quito mi brazo sobre ella aún debía aguantar un poquito más antes de hacer. Apoye livianamente mi pie y le di unos giros lentos y constantes, cosa de intentar curar “el calambre”.

# Creo que es buena idea eso de cargarme aún siento un leve dolor y afortunadamente eres una mujer fuerte, ¿quién lo diría?. Los hombres deberían de ser menos machistas. # sonreí amistosamente, sin aparentes rastros de repudio hacia la que tenía enfrente. Tan cerca para clavar mis uñas en sus ojos y arrancárselos para que me dejará de mirar. La verdadera realidad de aquellas palabras afectuosas y consideradas era: Me estoy burlando de ti, no pareces ser fuerte, no serás capaz de llevarme en brazos, tu orgullo será lo primero que pongas en juego y soy un completo machista ¿quién lo diría?.

Ladee mi rostro, esperando respuesta oportuna.# ¡Oh!, damisela… ayuda a este pobre e indefenso caballero, conviértete en el príncipe y en la princesa. Rompe con las reglas de lo que las mujeres siempre dicen anhelar. #palabras que intentan incentivar a la morada como uva, hasta tenía una imagen de mi mismo burlándose de ella al encontrar mil y una apodos, además del cursi palabrerío. El hecho, es que soy un completo vago y cuanto menos haga mejor.

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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Kashia el Miér Mayo 01, 2013 9:52 pm

Parecía que cada respuesta que daba ella, el buscaba una rebuscada manera de hacerla hacer lo contrario, y eso la molestaba, ya que nunca nadie podía ser capaz de controlarla de tal manera, con unas simples palabras.
Lo cierto era que no terminaba de tragarse el supuesto y doloroso calambre que tenía el ''pobre Mushu'' en el tobillo. Asentía a sus palabras, no podía negar que el muchacho controlaba el tema del habla y sabía como expresarse para intentar conseguir que la gente hiciese lo que él deseaba, pero con ella las cosas no funcionarían así.

¿Ella? ¿Una mujer fuerte? Su profesor de educación física siempre había pensado lo contrario, en cada clase de lanzar un peso de 5 kilogramos a una gran distancia la recordaba que ella no estaba hecha para el mundo de los deportes, y menos aún los relacionados con fuerzas. -Tengo una idea mejor. -sonrió intranquilizadora mientras procuraba dejarle apoyado en la barandilla de la escalera y retrocedía un par de pasillos.

Tres o cuatro minutos después, qué más da, traía consigo a la poco simpática bibliotecaria, con cara cansada, cuerpo regordete y aspecto a pesar de las ojeras, sano. Era una señora alta y fuerte, como un tonel, con poca femeneidad, como mucho la falda del uniforme que estaba obligada a llevar y el cabello recogido en un desastroso moño del que se escapaban pelos sueltos por todos los lados.

La hizo señas a la mujer para que cogiera al muchacho apoyándole en su hombro y Kashia se colocó al otro lado. La altura de la mujer hacía que Mushu se elevara ligeramente por su lado el tobillo del calambre, la bibliotecaria sin cortarse un pelo le agarraba a Mushu del cachete del trasero para elevarle unos centímetros más.

Dejó escapar una risa irónica, por el espectáculo que estaban dando para subir unos simples escalones. El cuerpo de Mushu estaba completamente inclinado y parecía que le iba a dar un tirón de un momento a otro. La espalda de Kash era delgada y se la notaban bastante las clavículas, en cambio la de la mujer era ancha y dura sin ningún atisbo de hueso.

Kash no tocaba a Mushu, solo dejaba que la bibliotecaria le cogiera del culo y que se apoyara en su espalda. Iba subiendo a un ritmo lento, acorde con los pies desorientados y poco cordinados de la señora ya de la avanzada edad. ¿Qué años tendría? ¿Cuarenta? Al menos aparentaba tener alrededor de unos sesenta, ella tenía claro que si a su edad llegaba con semejante rostro y pinta preferiría estar muerta.

-Mira que bien vas. -comentó alegre, con sorna mirándole de reojo, no quería establecer contacto visual con él porque sabía que ella sería la primera en retirar la mirada.
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Mushu el Dom Jul 14, 2013 12:39 pm

Oí atento, supuestamente tenía una idea y no parecía “buena” al menos para mí. De todas formas, cuanto menos me  toque, mucho mejor. Tenia cierta repulsión al contacto, nada anormal de lo que debiera preocuparme, no obstante, se debe a esa extraño odio a la humanidad. Una misantropía seria el término adecuado en mi caso, donde es una antipatía general a los humanos.

Sonreí divertido, ahora la bibliotecaria sería la que me iba a cargar. — ¿Qué paso señorita?, ¿acaso me equivoque y en verdad eres débil? — acote burlón, casi desafiándola a que ella me cargará, sin embargo sabía que no sería capaz ese cuerpo que tiene no me soportaría, con soplarla se caería. Aunque la señora me ayudo a subir sin problemas, no me queje en absoluto y me dejaba descansar como buen perezoso. Apenas hice una mueca debido a que mi parte trasera era tomada de una forma poco delicada, aún así la contraria parecía divertirse de mí y del gran espectáculo dado. Algunos curiosos observaban desde sus asientos intentando no reír y hacer ruido.

Lento ascendía hasta que por fin llegué pisando el suelo sin problemas. Espere a la uvita parlante, todavía haciendo que seguía adolorido la señora bufa, y comenzó a bajar a pasos aplastantes. #¿Qué pasaría si la tiro?...# llegue a pensar de una forma traviesa, de imaginar que rodaría cuestas abajo sería gracioso. — ¿Cómo es que dicen en japonés?...¿Arigatou?  — pregunté viéndola subir y dirigiéndose a mi lado. Estire mis músculos e hice como si fuera a trotar en mi lugar. — Ya me siento mejor. —revolví los cabellos de la joven, no me interesa si no le gusta o no que lo haga, se lo hacía porque tenía ganas.

U: Perdón lo corto D:
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Re: Que no te oigan los corderos #Priv Kashia#

Mensaje por Howl el Lun Oct 07, 2013 2:49 am

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